PROFUNDIZANDO EN NUESTRA FE
El mapa del tesoro perdido
El tesoro más grande y ambicionado que jamás ha existido no es un objeto, ni un monumento, no es un trofeo, ni un montón de oro. El tesoro más grande que muchísimas personas de todos los continentes y todos los tiempos han deseado se llama: amor; que también podemos traducir como “pertenecer”, “comunión”, “paz”.
Hoy celebramos la Ascensión del Señor y esta fiesta nos ayuda a celebrar que Dios nos ha regalado el mapa para llegar a ese tesoro tan deseado por toda la humanidad: la perfecta comunión con Dios. Jesús es el mapa. El es el Camino que nos lleva al encuentro definitivo con Dios, con el Amor, con quien nuestro corazón anhela con todas sus fuerzas pertenecer.
Este mapa comienza con la encarnación, que hace posible reconocer a Dios presente en los hombres; después recorre el camino de la familia, el descubrimiento de nuestra vocación, la opción por el amor, hasta llegar al amor más grande que es la Cruz: dar la vida por otros. El camino pasa del dolor de la Cruz al triunfo de la Resurrección. Con ello vencemos a la muerte y al egoísmo, pero nos falta alcanzar al Padre. Por eso, el “mapa” termina con la Ascensión, meta última de todo hombre y mujer que anhela la plenitud en sus vidas, encuentro definitivo con el Amor, aspiración máxima que cualquier ser humano puede tener: pertenecer a Dios y a todos en El.
No perdamos el Mapa, pues éste ha sido recorrido paso a paso por quien nos lo regaló y nos ha probado que definitivamente nos llevará al tesoro más grande que jamás hubiéramos imaginado.
Por tu pueblo, para tu Gloria, Siempre tuyo Señor.
P. Héctor M. Pérez Villarreal
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